La verdadera libertad en verdad no existe

17:13 Angelorum 0 Comments

El unico momento en que creemos que somos libres es cuando vivimos desde el ego. Y somos presas de nuestros deseos y de nuestras decisiones. Por ejemplo, si crees que la gente es hostil, irás por la vida con mala cara y a la defensiva. Y como crees que la gente te desea perjudicar, interpretarás cada actitud como una señal de ataque hacia ti. Por el contrario, si eres una persona alegre y despreocupada irás con la vida con la actitud del ganador. Y a medida que pasan los años tomaremos decisiones, buenas o malas y tendremos consecuencias. Cosecharemos lo que sembramos, sea para bien o para mal.
Mas a medida que vamos creciendo espiritualmente nos vamos desprendiendo del ego (perdiendo la personalidad individual) y alineando con las energías superiores. Por lo tanto nuestra vida será influída por ellas. E inconscientemente nuestros deseos se irán amoldando a los de estas energías sutiles.
Es decir: mientras más crezcamos, más iremos perdiendo nuestra libertad y nuestros deseos serán los mismos del Todo(Dios).
Es como si nosotros fuéramos una dedo de la mano y nuestro cuerpo el Todo. Si la mano levanta un cuaderno, el dedo "decide" sostenerlo. Pero esa desición no proviene de él, sino que del Todo. Pero el dedo no lo sabe. Despertar espiritualmente es entender y cumplir con nuestra función o propósito en la existencia.
Cuando estaba dominado por el ego, el dedo quiso actuar como mano, rodilla, ojo, cerebro, etc. Pero ahora que se ha conectado con el todo y perdido su identidad, decide cumplir con su función (o propósito) y se olvida de sus anhelos personales.

 Si llegáramos a despertar espiritualmente, nuestros deseos y nuestras acciones corresponderían  exactamente a lo que el Todo desea para aquella exacta situación en la que estamos.

 Por lo tanto, habríamos perdido definitivamente esa libertad que tanto apreciamos.

 O sea, tenemos dos opciones:
 -vivir desde el ego nuestra libertad imaginaria y cosechar los frutos de nuestras acciones
 -sintonizarnos con el Todo, darnos cuenta de que esa libertad nunca existió y cumplir con nuestro propósito abandonando nuestras aspiraciones personales (negándonos a nosotros mismos).

 Cual elijamos "depende" de nosotros.

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